La estatua del Oso y el Madroño no es solo una escultura más en el paisaje urbano de Madrid; es un icono que encapsula la esencia y la historia de la capital española. Situada en la céntrica Puerta del Sol, esta obra se erige como un punto de encuentro tanto para madrileños como para visitantes de todo el mundo, quienes frecuentemente se detienen para admirarla y capturar momentos junto a ella.

La imagen del oso apoyando sus patas en el madroño proviene de un antiguo escudo de armas de la ciudad y ha evolucionado hasta convertirse en un símbolo oficial de Madrid. La decisión de plasmar este emblema en una estatua fue motivada por el deseo de fortalecer la identidad madrileña y proporcionar un símbolo físico y accesible que reflejara las tradiciones y el orgullo local.

La presencia de esta estatua en uno de los puntos más neurálgicos de la ciudad no es casualidad. Su ubicación facilita que se convierta en protagonista de numerosas postales y memorias de quienes visitan la capital. Además, su instalación en la Puerta del Sol en 1967 marca un hito en la historia cultural y urbanística de Madrid, coincidiendo con períodos de significativas transformaciones en el área.

Estatua del Oso y el Madroño

Orígenes y simbolismo del oso y el madroño

El Oso y el Madroño en el escudo oficial del Ayuntamiento de Madrid

El vínculo entre Madrid y los símbolos del oso y el madroño hunde sus raíces en la profundidad de la historia medieval de la ciudad. Estos elementos no solo adornan la famosa estatua en la Puerta del Sol, sino que también ocupan un lugar prominente en el escudo de Madrid, reflejando su significado heráldico y cultural.

La primera mención del oso asociado con Madrid aparece en el contexto de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, donde se utilizó un estandarte que presentaba a un oso pasante con siete estrellas sobre su lomo. Este simbolismo se consolidó más tarde, en 1222, a través de un acuerdo crucial entre la Villa de Madrid y la Iglesia, instituciones que disputaban el uso de los recursos naturales de la zona.

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Este pacto, conocido como El Acuerdo de las Navas de Buitrago, estipulaba que los pastos quedarían bajo control eclesiástico, mientras que los bosques, incluidos los madroños y la caza mayor, serían gestionados por la Villa. Este arreglo dio pie a que el escudo municipal adoptara la figura de un oso erguido apoyándose en un madroño, simbolizando la nueva distribución de los derechos de uso sobre la tierra.

A lo largo de los siglos, el escudo evolucionó en complejidad y diseño, pero el oso y el madroño siempre se mantuvieron como núcleo central de esta iconografía, reflejando la identidad y autonomía de Madrid frente a otros poderes feudales y eclesiásticos.

Creación de la estatua del Oso y el Madroño

La Estatua del Oso y el Madroño, ubicada en el corazón de Madrid, es obra del escultor Antonio Navarro Santafé, conocido por su habilidad para capturar la esencia de la naturaleza en bronce y piedra. Navarro Santafé, nacido en Villena, Alicante, se destacó en el panorama artístico español por sus esculturas públicas, entre las que se incluyen figuras emblemáticas como la de Isabel la Católica en Granada y el grupo escultórico del Monumento a Alfonso X el Sabio en Murcia.

En 1967, la decisión de erigir la estatua fue motivada por el deseo del Ayuntamiento de Madrid de ofrecer un símbolo físico que representara los emblemas heráldicos de la ciudad de forma monumental. Se buscaba conmemorar el espíritu madrileño y proporcionar un punto de referencia cultural que fortaleciera la identidad local.

En cuanto a la descripción técnica, la estatua fue forjada en bronce, material elegido por su durabilidad y estética tradicional. Mide aproximadamente cuatro metros de altura y pesa alrededor de 20 toneladas, lo que habla de la monumentalidad del trabajo. El pedestal sobre el cual descansa es de piedra de granito, proporcionando un sólido soporte que contrasta con la textura y el color del bronce.

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El proceso artístico involucró técnicas de modelado y fundición a la cera perdida, un método antiguo que permite capturar detalladamente la textura del pelo del oso y las características del árbol madroño. Este proceso meticuloso refleja la maestría de Navarro Santafé y su compromiso con la excelencia en cada detalle, desde las garras del oso hasta las hojas del madroño.

Ubicaciones y traslados de la estatua

mapa oso y madroñoo

Mapa con la ubicación de la estatua del Oso y el Madroño

La ubicación original de la Estatua del Oso y el Madroño, en la Puerta del Sol, no fue elegida al azar. Este espacio emblemático, considerado el corazón de Madrid, refleja la centralidad y la importancia del símbolo que la escultura representa para la ciudad. Desde su instalación en 1967, ha sido un punto de referencia tanto para los madrileños como para los visitantes.

A lo largo de los años, la estatua ha experimentado varios traslados dentro de la misma plaza, cada uno motivado por diferentes razones, principalmente relacionadas con remodelaciones urbanas. Su primer traslado en 1986 fue necesario debido a una reorganización de la Puerta del Sol que buscaba mejorar la fluidez peatonal y el acceso a la recién inaugurada estación de metro.

Posteriormente, en septiembre de 2009, la estatua fue reubicada de nuevo a una posición más cercana a su lugar original, esta vez para facilitar la construcción del nuevo intercambiador de transportes. Estos cambios reflejan cómo la estatua ha sido afectada significativamente por las transformaciones urbanísticas de la plaza, adaptándose a las nuevas necesidades y al diseño de uno de los espacios más transitados de la ciudad.

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Polémicas y curiosidades relacionadas con la estatua del Oso y el Madroño

En torno a la Estatua del Oso y el Madroño se ha desarrollado un interesante debate sobre el género del animal representado. Aunque tradicionalmente se ha referido al oso en masculino, algunos estudios y observaciones sugieren que podría tratarse de una osa. Esta discusión se alimenta del hecho de que la estatua no presenta atributos de género definidos, lo que ha provocado curiosidad y diversas interpretaciones entre los historiadores y el público en general.

Además de su presencia física en la Puerta del Sol, la imagen del oso y el madroño ha sido adoptada en una variedad de usos municipales. Se ha convertido en un icono representativo de la ciudad, utilizado frecuentemente en regalos y trofeos que el Ayuntamiento de Madrid entrega en eventos oficiales. Estos objetos suelen ser pequeñas réplicas de la estatua, elaboradas en materiales como bronce o plata, y funcionan como emblemas de la identidad madrileña.

La multiplicidad de formas en que esta imagen se manifiesta en la vida cotidiana de Madrid muestra la profunda huella que la estatua ha dejado en la cultura local. Desde su discutido género hasta su presencia en los actos oficiales de la ciudad, el Oso y el Madroño sigue siendo fuente de curiosidad y orgullo para los madrileños.

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